sábado, 28 de enero de 2012

Capítulo Trece.

+Ponte cómoda en el sofá, quítate los zapatos si quieres. -dijo Scott-
Y así fue, me quite de nuevo las vans mientras me acomodaba en el sofá, que era mil veces mas grande que el mío.
-¿Qué película vamos a ver? -pregunté-
+No sé, tengo varias, ¿qué prefieres?
Me levanté y miré que películas tenía y escogí The Notebook (el diario de Noa)
-¿Rómantica? -pregunto Scott extrañado-
+Cállate, me dijiste que cual prefería. -dije sentándome a su lado-
-Vale vale. -sonrío-
Me acomodo en el sofá sin juntarme mucho a su lado, no quería que pasase algo más que ver la película.
La película era preciosa, la historia de los protagonistas era increíble, ¿existirán hombres así? me preguntaba mientras veía la película, el hacía todo por estar con ella, la chica en la que conoció en una feria, supongo que por eso serán solo películas...
Tras mis pensamientos, cada vez tenía mas y mas sueño, y poco a poco, me quedaba dormida en las piernas de Scott, que tan solo jugaba con mi pelo, cosa que hacia que tuviera mas sueño aún.
Abrí los ojos, miré al rededor y me acordé que estaba aún en la habitación de Scott.
Scott estaba durmiendo en el sofá, y yo en la cama. Que rico era, me había llevado a dormir a su cama.
-Scott. Hey, despierta. -lo movía para que se despertase-
+¿Allison? -preguntaba mientras se movía por el sofá-
-Sí, soy yo. Vete a dormir a la cama, yo iré a mi edificio.
Scott miró el reloj.
Me giré para irme pero me cogió la mano.
+No, no te vayas. -dijo-
-¿Por qué? -pregunté-
+Son las tres de la madrugada, si te ven te pueden expulsar, sigue durmiendo en la cama que yo duermo aquí.
-No no no, vete a tu cama, yo dormiré en el sofá.
Scott negó con la cabeza.
-Esto sonará un poco loco, pero bueno, vamos. Dormiremos los dos en la cama, sin pensar mal. -sonreí-
Scott se levanto de inmediato y sonrío.
+Por mi perfecto. -dijo con un tono burlón-
Nos tumbamos en la cama, esa noche hacía un poco de frío, me pegué mas a el pero le di la espalda, pero notaba su respiración en la nuca, cosa que me daba cosquillas, así que me giré.
El ya tenía los ojos cerrados, puse bien la manta y me quede un rato mirándole.
Tenía un lunar muy bonito por la mejilla.
Scott abrió los ojos.
Sin decirnos nada, estuvimos mirándonos varios segundos, hasta que el me dio un beso fugaz y rápido.
Como si tuviese miedo, pero... ¿por qué no?
Le di otro beso, esta vez mas lento y largo, como si nuestras lenguas ya se hubiesen conocido desde hace tiempo, como si ya supieran que hacer.
Con mi mano un poco temblando por los nervios, le acariciaba el pelo y la cara, el tenía su mano acariciándome la cintura y la espalda, poniéndome la piel de gallina.
Sin querer pasar de ese punto, y el sueño que teníamos ambos, nos dimos el último beso y nos acurrucamos por el frío, finalmente nos quedamos dormidos.
Un rayo me levantó sobresaltada. Un relámpago inundo la habitación.
Miré al lado y tenía a Scott durmiendo.
Miré la hora y eran las tres de la tarde, habíamos dormido mucho la verdad.
Por mi miedo a los rayos/truenos, cogí las sábanas y me metí dentro, allí se veía todo mas oscuro.
-¿Miedo a los truenos? -escuché a Scott-
+Sí. -dije con voz de niña pequeña-
Scott soltó una carcajada y me pego mas a el.
-No pasa nada. -me dio otro beso- ¿Qué hora es?
+Buf, son las tres de la tarde.
Se rió.
-Tengo hambre. -dijo-
+Y yo, ¿vamos a por la comida y comemos aquí? -pregunté-
-Esta bien. -respondió-
Nos levantamos, yo me lavé la cara y me puse los zapatos, salimos de allí, por el frío que hacía, Scott puso su mano detrás de mi espalda y me pego a el, mientras nos escondiámos debajo del paraguas rumbo a la cafetería.
Entramos donde había poca gente, mientras Scott pedía algo, yo salí afuera ya que me llamaban de número oculto.
Abrí el paraguas y conteste.
-¿Si? -pregunté-
Nadie me respondía.
Cuando colgué, una ráfaga de viento se había llevado mi paraguas.
-Oh venga, ¿enserio? -dije mirando el cielo-
En ese momento salió Scott con una bolsa, mirandome y riéndose por perder su paraguas.
Me volvió a coger y me pego a el intentando tapándome.
-¿¡Para esto querías que me fuese?! -escuche que alguien gritaba-
Alcé la vista y allí estaba, Justin con el teléfono en la mano, mojado y mirándonos a los dos.

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